Vemos en la pantalla a nuestros amigos de Los Ángeles y a los representantes de diferentes naciones. ¿Qué tanto entienden ellos nuestro lenguaje bíblico? Respuesta: Tanto ellos como nosotros debemos interpretar este lenguaje en la terminología de los deseos y entenderlo de acuerdo con la forma interior de lectura.
Tengo mi verdad interior. Por ejemplo, en este mundo soy de origen judío y sentado a mi lado está un amigo chino. Estoy separado de mi verdad por la confusión del orden primario y él por la confusión del orden secundario.
Vamos a separarnos de este mundo material. Ambos tenemos un deseo egoísta específico. De acuerdo con su nivel de deseo, a él se le describe como una persona “China” y de acuerdo con mi nivel de deseo, me describen como “judío”.
Así, él y yo tenemos que ejecutar determinados trabajos para llegar a la verdad. Esto es a lo que se refiere la noción de las “70 Naciones”. Cada uno de ellos tiene su propio trabajo, pero es absolutamente el mismo trabajo para todos en una medida específica. Pensamos que esto no es así, pero en realidad, el trabajo difiere sólo ligeramente por su estilo exterior, aunque es totalmente idéntico en las características interiores, en la profundidad relativa y las fases del camino. Todos tenemos el mismo trabajo.
Me parece que es muy difícil para otra persona, que un tercero no lo esté haciendo del todo, y que una cuarta persona ya haya nacido como un ángel y haya alcanzado la meta específica de antemano. Pero en realidad, no sé nada y no veo la imagen general en la que todo funciona en igualdad.
Así, el gran deseo egoísta es dividido entre “las 70 Naciones del mundo” e Israel. No creas que a Israel le sea más fácil que a los demás. Es sólo que cada persona hace esfuerzos desde su propio nivel de deseo común.
El verdadero trabajo de Israel se encuentra en llevar a todas las “70 Naciones” hacia la verdad. Después de todo, está incluido en ellas por medio de la ruptura. Está escrito sobre esto, “Serán un reino de sacerdotes y una nación santa para mí”. Es por eso qué los representantes de las diferentes naciones vienen a nosotros con deseos que aspiran llegar directamente al Creador desde el deseo común de recibir. Ellos se expresan como Israel y ahora se llaman precisamente así.
Todos aquellos que no están despertándose ahora se denominan “las 70 Naciones del mundo” y tendrán que corregirse ellos mismos más adelante. Pero de una forma u otra, todas las cualidades y oportunidades de cada persona son precisamente “optimizadas”. Ninguna nación tiene prioridad en la espiritualidad.
Puedes objetar, “pero ¿el ‘cuerpo’ común de Adam HaRishon contiene algunos órganos que son más importantes y otros que son menos importantes?” Eso es cierto, pero esto se refiere al orden de la corrección: al principio los deseos más puros inician la corrección y luego los más “impuros”. Sin embargo, la perfección borra todas las incongruencias.
Por lo tanto, es suficiente tener una pequeña herida, con la ausencia de una sola célula, todo el cuerpo está desprovisto de perfección. En este sentido, todos somos iguales, por el principio de igualdad entre lo general y lo particular.
(De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá 7/24/11, “Arvut”
Una discrepancia sistemática
)Nunca hemos estado en la situación la que estamos hoy. Nunca hemos experimentado una discrepancia entre dos sistemas. Hoy todos juntos constituimos un sistema común, integral (“We”), pero es egoísta. Y al mismo tiempo estamos dentro del sistema natural, que está permeado por otorgamiento y amor. La diferencia o brecha entre esos dos sistemas es lo que crea la sensación de crisis.En el pasado expandimos nuestro sistema en el transcurso de la historia, hasta lo que alcanzamos hoy, integración e interconexión. Sin embargo, cada persona continúa operando dentro de sus estrechos intereses, incluso cuando ya no puede deshacerse de sus lazos globales y es enteramente dependiente de otros.
Como resultado, terminamos con interdependencia y odio mutuo, que está en contraste extremo con la fuerza de otorgamiento que nos influye. Más aun, en el interior estamos vinculados unos con otros y al mismo tiempo, desunidos al máximo. Y en adición, somos opuestos al Creador.
Esta oposición y diferencia en cualidades nos trae problemas. Están apenas comenzando, pero al mismo tiempo incitan al hombre a descubrir la razón de lo que está sucediendo. Después de todo, si algo nos molesta o nos daña, le prestamos atención.
Por lo tanto, hoy, por primera vez en la historia, la ciencia de la Cabalá se nos revela. Nos ha llegado el tiempo de consolidarnos para que el Creador y la creación se unan mediante una sola fuerza, una sola conexión. En otras palabras, ha llegado el momento de corregir la crisis, de deshacernos de los problemas. Y llegar a la conclusión de que tenemos que descubrir el sistema en el que estamos, lo cual es imposible sin alcanzar la fuerza superior.
No vemos lo integral del sistema natural porque no somos integrales en el interior. Somos discretos, desunidos, y singulares, cada uno por su lado. No tengo una mente integral, una forma de pensar integral. Y no puedo tomar en consideración a todo el mundo.
Pero por otra parte, constituimos un todo, y por la ley de un solo cuerpo, no puedo realizar una sola acción a menos que esté seguro que afectará favorablemente a todos mis sistemas. Por eso no podemos alcanzar el éxito en nada.
En el mundo moderno, no importa qué sistema observes, todo se está derrumbando: la educación, la cultura, la economía, las relaciones entre las personas, familias, educación de los niños, etc. Todo lo que hemos creado en el proceso de nuestro desarrollo, se está desmoronando. Y este proceso seguirá empeorando, expresándose más y más.
El problema aquí no es que hayamos “metido la pata” en algún momento, porque todo estaba programado inicialmente. Es sólo que hoy, todos nuestros sistemas son opuestos al sistema correcto, integral. Ahora tengo que considerar a todo el mundo, pero por mi naturaleza, no estoy adaptado a eso ¿Entonces qué puedo hacer?
Me preocupo sólo por mí mismo, o si mucho por mi familia, el entorno de mi ciudad, o incluso por mi país… ¿Pero preocuparme por todo el mundo? Incluso si quisiera, ¿Cómo podría hacer que esto sucediera? No tengo una base preliminar para eso. Para eso tendría que ser diferente en el interior. Debo tener un sistema integral dentro de mí de manera que naturalmente piense en el mundo como un todo, justo como pienso en mí mismo. Esa es la única manera en que alcanzaré el éxito en la economía, industria y comercio, en todo.
De otra manera, no habrá éxito. Hoy aun es expresado débilmente, pero pronto la imagen comenzará a ser más clara.
Así, la naturaleza o el Creador están obligando al hombre a sentir que es parte de un todo, un alma particular que pertenece al alma común. Sufrimos porque no somos parte del todo aún, y mediante este sufrimiento cada uno de nosotros está siendo empujado a unirse con otros. Sin embargo, el camino del sufrimiento es muy difícil. Como sabemos, nos puede llevar a la muerte, y aun tendremos que sufrir mucho hasta llegar ahí.
Es por eso que la ciencia de la Cabalá está siendo revelada, deseando explicarnos el estado actual de las cosas, mostrarnos el sistema en el que estamos, y enseñarnos a cambiarnos, a transformarnos de fragmentos discretos a partes integrales, cada una de las cuales contiene todas las otras.
Por primera vez en la historia del desarrollo humano, el hombre ya no cambia la naturaleza exterior, no realiza acciones egoístas externas, y no usa todo su conocimiento para cambiar algo fuera de él. Los cambios externos se acabaron. Todo ha sido finalmente formado en el exterior, se ha congelado, y ya no cambiará. De ahora en adelante, yo soy el que tiene que cambiar.
(48934 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 7/22/11, “La enseñanza de la Cabalá y su esencia”)
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