Grupos fusionados
Publicado en mayo 9, 2012 a las 1:40 pm
Pregunta: Digamos que existen docenas de grupos de aprendizaje integral en un cierto vecindario ¿Cómo pueden fusionarse después en un todo único?
Respuesta: Hoy en día, teniendo medios masivos tan poderosos y formas de conectar a las personas, simplemente necesitamos inventar gran cantidad de juegos, formas para que las personas se incluyan mutuamente, como programas de TV o atracciones de entretenimiento como un panel de juegos, donde se reúnen diferentes grupos e interactúan entre sí. Ellos comienzan a mostrarnos formas de cambiarnos mutuamente, cómo se posiciona una persona para afectar a otros de una forma específica.
Más tarde, los grupos generalmente se vuelven difusos. No permanecen estáticos por siempre como una organización que permanece congelada, una comunidad, ciudad, vivienda, o una unión de personas de mediana edad. Estas no permanecen estáticas. Al final, esta será una sociedad donde muchas personas, o incluso todos (me refiero al futuro), entiendan cómo pueden hacer que cada situación funcione para ellos y sea por el bien de otros al mismo tiempo.
Una vez que entiendan esto, verán claramente cómo interactuar y comunicarse el uno con el otro. En otras palabras, cualquier momento en que interactúen será para ayudarse a ellos mismos y a los otros a tener la mejor interconexión integral. Ellos trabajarán en estar integrados con otros en cada momento, y así sentirán siempre una cierta unidad, la cual sentirán y percibirán como un estado completamente diferente suyo y del mundo.
Se sentirán por encima de nuestro mundo en esta unidad, como si flotaran en un concentrado humano completamente diferente, donde existen diferentes leyes de comportamiento, las así llamadas “leyes de comunicación”, leyes de unidad e integración. Al apoyarse mutuamente en esto y estar constantemente por encima de nuestro egoísmo, comienzan a percibir un tipo diferente de realidad.
Cuando la persona está rodeada constantemente por personas que están de acuerdo en jugar este tipo de juego, entonces este juego gradualmente se convierte en un tipo de comunicación completamente nuevo, y después, en la percepción de un espacio diferente donde, en lugar de recibir de otros, les damos a los otros. Funcionamos en una dirección que es opuesta a nuestra dirección actual.
Esta nueva dirección nos permite liberarnos de nuestras limitaciones. En lugar de ver cada estado como un estado que me obliga y me ofrece la oportunidad de tomar del exterior, al contrario, los considero estados que me ofrecen la oportunidad de salir de mí mismo, de llegar a ser más libre, y de dejar de estar limitado y confinado a mí mismo.
Más aun, todos los demás me apoyan en esto. Al final, llegaré a un estado confortable, sin restricciones. Este no me obliga a nada. Al contrario, me da una oportunidad de sentirme libre.
Me refiero a las relaciones entre las personas que aún no vemos hoy en ninguna parte, pero si les enseñamos a las personas esos tipos de relación, entonces al final, aspirarán a este estado. Una vez que haya muchas personas así, superarán su resistencia egoísta y se comunicarán entre sí, por encima de su egoísmo en una nueva modalidad. Percibirán una realidad más elevada en ello. Necesitamos llevarlos a esto.
(77101 – De la “Charla sobre educación integral” del 27 de Febrero del 2012)
Probándonos las vestiduras de la Luz
Publicado en mayo 9, 2012 a las 1:00 pm
En nuestro mundo, vemos como el agua entra fácilmente en las vasijas y toma su forma. Sin embargo, en la espiritualidad es diferente: El mezclarse no ocurre hasta que la forma del llenado y la de las vasijas coincidan completamente. Este estado es llamado “mezcla” o “plena similitud de propiedades”, que debe ser adecuado a las condiciones que son diferentes en cualquier nivel particular de avance. Se espera un nivel más alto, una similitud más fuerte de propiedades; cada paso subsecuente requiere de un grado mucho más alto de similitud, hasta que alcancemos una fase en la que la vasija adquiera la forma de la Luz y finalmente estas se unan. Esta es la razón por la cual nosotros constantemente buscamos la forma correcta que nos permita correspondernos con la forma de la Luz.
La Luz es siempre amable y hace el bien. Es siempre la misma; está permanentemente en calma absoluta, como se nos dice: “Yo, HaVaYaH, no cambio”. Es decir que Su intención es ser siempre el mismo. Todos los cambios pasan dentro de nosotros, y es por esto que tenemos que buscar constantemente una forma que debemos adquirir para poder ser “adecuados” para la Luz, para el Creador.
De manera similar, cuando las personas se enamoran y tratan de ganar sentimientos recíprocos, ellas piensan como deberían verse, sobre qué hablar, y cómo comportarse de tal manera que sea adecuado y aceptable para la otra persona. Cuando llega la Luz, debemos actuar de la misma forma.
La Luz trae progresivamente ciertas condiciones que son llamadas “peldaños espirituales”. Cada uno de ellos está asociado con un tipo de Luz específica que se “inviste” de forma particular y permanece dentro de la vasija adecuada. Nuestra tarea es traer nuestras “vestiduras” a la similitud con Él. Entonces, ocurrirá el contacto entre la Luz, Sus “ropajes” a un nivel más alto, y el deseo (los ropajes altruistas de la Luz a un peldaño más abajo). Solo bajo tales circunstancias ellos se unirán.
Toda la Torá está dedicada a este proceso; no existe nada, salvo esto. En cada nivel, desde el peor y el más bajo, hasta el más elevado y más alto, todo está definido solo por la similitud entre la vasija y la Luz. La correspondencia entre la vasija y la Luz es llamada “intención”. Toso esto se trata del lugar hacia dónde está orientada la vasija y qué se esfuerza por tener. No existe nada más que este reino.
Solo nos parece que hay objetos materiales alrededor nuestro en este mundo que nos confunden y esconden de nosotros la verdadera esencia de nuestras actividades. Sin importar con qué tratemos en este mundo, aun así interactuamos con los niveles de nuestra adecuación a la Luz.
El lenguaje de la Cabalá habla de esto abierta y claramente; explica el tipo de cambios internos que tenemos que alcanzar, para poder revelar la Luz general. Nuestro deber mientras aprendemos Cabalá es “probarnos” todo lo que aprendemos y ver si la “vestidura” nos queda y en este punto entender como debería ser nuestra unidad.
(74967 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de Abril del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot)
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