El fulcro o punto de apoyo
Publicado en abril 24, 2012 a las 4:20 pm
Arquímedes dijo: “Denme un lugar dónde apoyar y una palanca lo suficiente larga y moveré el mundo”. Todo el problema es ese punto, el punto de apoyo.
Tú puedes “mover” la tierra si tienes el punto correcto y seguro sobre el cual apoyarte. Incluso si la parte sobrante de la palanca es apenas de un metro de larga y si el lado derecho es, digamos que, de millones de metros de largo, incluso si utilizas la fuerza de un gramo solamente, moverás el mundo.
Tienes que ser un héroe en calidad, no en cantidad. Todo se trata de cuánto prefieres tú lo espiritual sobre lo corporal, es decir a la internalidad por encima de la externalidad. Esto significa que tú eliges el punto de apoyo. Si ves que la espiritualidad es más importante que la corporalidad, entonces no importa cuánto “pese” la tierra, tienes una palanca que puede moverla. Esta es la “mecánica celestial”.
(75820 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Abril del 2012, Día conmemorativo del Holocausto)
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El sufrimiento mínimo, el máximo placer
Publicado en abril 24, 2012 a las 3:40 pmMe gustaría hablar de la condición que la Naturaleza pone ante nosotros: Tenemos que alcanzar el amor absoluto entre todos los siete mil millones de personas en el mundo.
¿Es esta condición realmente indiscutible? ¿Somos capaces de cumplirla? ¿Es realmente de tal manera que si nosotros logramos al menos un éxito parcial, si avanzamos en esta dirección, veremos, una y otra vez, que todo es para nuestro beneficio, que esta nos cambia, que cambia nuestro entorno, y para que toda la vida sea mejor?
La esencia de la naturaleza de cada persona es la preocupación por sí misma. La persona es incapaz de pensar en otra cosa. Si analizamos y estudiamos todas nuestras acciones, veremos que nosotros necesitamos energía para poder llevarlas a cabo. Incluso para el movimiento más simple, como cuando cambio mi mano de un lugar a otro, tengo que gastar energía. Sin embargo, esta energía puede aparecer y estar a mi servicio a condición de que al usarla, yo logre algún beneficio para mí.
En consecuencia, tenemos la siguiente condición: Todos los cambios internos dentro de los átomos o moléculas, cualquier movimiento del cuerpo, cualquier movimiento en mis sentimientos y razón, todos requieren que yo vea ese estado beneficioso que resultará de este proceso. Así es como yo me relaciono con todo en mi vida.
Ciertas acciones, yo las realizo instintivamente. Por ejemplo, cuando estoy sentado en una silla, yo no pienso en qué posición sentarme. Durante una conversación, no reflexiono sobre mis inflexiones vocales. En la mayoría de los casos y acciones, todo se lleva a cabo de acuerdo con un cálculo interno. Dentro de mí anida un deseo egoísta de sentirme bien y de experimentar una agradable sensación de bienestar. Esto lo veo como el resultado deseado de todas mis acciones.
La esperanza de una buena sensación funciona constantemente y me asegura en un estado determinado. A donde sea que vaya, sin importar qué estoy haciendo o diciendo, sin importar de qué forma me lleve, todo esto no es más que para obtener los mejores medios posibles para un buen estado.
Yo quiero comer, dormir, o estar en una fiesta. Estoy obligado a trabajar para proveer para mí mismo. Todo lo que hago es sólo para obtener un beneficio. En esencia, toda mi vida se trata de cómo alcanzar el mayor beneficio con el mínimo sufrimiento y el máximo placer para llenarme con todo lo que pueda.
¿Con qué debo llenarme? Esto depende de mi educación, de la influencia de mi entorno, de la escala de valores que he recibido, y del hábito que se convierte en segunda naturaleza. Lo que se me enseñó es aquellos con lo que he aprendido a vivir, incluso si no es natural. Así es como yo vivo, haciendo muchas cosas en mi vida, no porque yo quisiera esto desde el comienzo, sino porque la sociedad, los padres y educadores me enseñaron y me acostumbrados a esto. Como resultado, yo actúo mecánicamente, sin necesidad de la fuerza del pensamiento.
Además, hay otras cosas en la vida. Aquellas cosas a las que me veo obligado, y las cuales requieren un esfuerzo interno, la clase de cosas que yo mismo me convenzo de que valen la pena. Digamos que suena una alarma, y me levanto a pesar de que quiera dormir. Tal vez yo tengo un trabajo difícil y poco interesante, pero aún así sé que después de un agotador día de trabajo, volveré a mi familia y al ambiente cálido y acogedor donde puedo descansar y experimentar buenas sensaciones. Sin embargo, tengo que pagar por estas sensaciones, y es por eso que estoy trabajando como un burro.
Todas mis acciones, todos los contactos con algunas personas y distanciamientos con las demás, en última instancia, están diseñados para crear un ambiente más agradable para mí. Por lo tanto, siempre estoy preocupado por buscar la forma en la que pueda yo sentirme mejor.
Esta es la naturaleza de cada uno de nosotros, y pertenece al grado “animado”. En esencia, los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza, siempre aspiran a sentirse mejor, a avanzar hacia un estado cada vez mejor. Les parece a todas las criaturas que este estado será balanceado, que en él no sentirán la presión ni serán empujadas en una dirección diferente, sino que estarán en armonía con lo que se imaginan que puede ser una vida mejor.
Así, resulta que toda mi vida he observado la “ley de sentirse mejor”. Esta es la condición en la que existimos, y nuestra naturaleza egoísta constantemente nos dirige hacia ella.
(75593 – Del Kab.tv de “Una nueva vida”, episodio 13, 11 de Enero del 12)
El nazismo: ¿desaparecerá?
Publicado en abril 24, 2012 a las 3:00 pm
Baal HaSulam. “Introducción al Libro del Zóhar“, ítem 67: Si, Dios lo prohíba …un individuo de Israel mejora y aprecia la externalidad propia, la cual son las naciones del mundo en él, más que al Israel interior en él, es decir la externalidad en esa persona se eleva muy alto, tú mismo, la interioridad, el Israel en ti, se hunde. Con esas acciones, uno causa que la externalidad del mundo en general, las naciones del mundo, se remonten cada vez más alto y superen a Israel, degradándolo hasta el suelo, y que los hijos de Israel, la internalidad del mundo, se hundan profundamente.
Esto es lo que ha estado sucediendo desde los días de los Macabeos e incluso en la época del Segundo Templo, cuando trataron de diseminar la cultura griega entre el pueblo. Si revisamos esto a través de la historia, veremos que en cada ocasión tuvimos una oportunidad de evitar grandes problemas y no lo hicimos.
Pero hoy, cuando debemos finalmente cumplir con el plan de la creación y tenemos todos los medios necesarios, tenemos que sentir con toda seguridad, que somos responsables por todo el mundo. Los Nazis trajeron sufrimiento no sólo a los judíos, el dolor y el sufrimiento fueron sentidos por muchos pueblos. De acuerdo a las estimaciones de los historiadores, 60 millones de personas murieron durante la segunda guerra mundial.
Nosotros debemos entender que hoy enfrentamos el mismo peligro, pero este le concierne a todo el mundo. Hitler no era más que una marioneta. Esto, por supuesto, no justifica sus atrocidades, pero en última instancia se trata de una combinación de fuerzas muy negativa, que fue creada por aquellos que tienen libre albedrío, a causa de la falta de respeto hacia la meta espiritual.
En realidad no hay “figuras negativas” en el mundo. Son simplemente las mismas “figuras positivas” que aparecen para que las corrijamos. Y si no, estas representan para nosotros “figuras negativas”, hasta tales extremos. En general se trata de un sistema unificado.
Hoy, al entrar a una nueva era, debemos llegar a conclusiones y aprender de lo que hemos pasado. Tan desagradable como pueda sonar, nosotros hemos causado esos problemas. Debemos ser cuidadosos de no convocar esta pesadilla sobre todo el mundo en el futuro.
Baal HaSulam nos advierte acerca de ello en palabras simples y directas. Él dice que el nazismo puede regresar, y no podemos estar seguros de que no sucederá. Las personas siempre dicen “¡nunca más!” como si entendieran cómo manejar el mundo. En realidad puedes decir eso si avanzas mediante la Luz superior, tú conoces con seguridad lo que sigue. Pero no conoces nada sobre el sistema y no estás tratando de corregirlo, entonces tus palabras no valen nada y avanzas de un golpe a otro.
Es tiempo de despertar y de entender que la elección está en nuestras manos.
(75746 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Abril del 2012, Día conmemorativo del Holocausto)
Debemos preferir la interioridad
Publicado en abril 24, 2012 a las 2:20 pm
Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar“, ítem 71: Cada uno de nosotros, de aquellos que permanecemos, debe asumir, con su corazón y alma, a partir de ahora intensificar la interioridad de la Torá, y darle el lugar que le corresponde, de acuerdo a su mérito por encima de la exterioridad de la Torá.
Y entonces, todos y cada uno de nosotros seremos recompensados con la intensificación de su propia internalidad, es decir Israel en nosotros, que son las necesidades del alma por encima de nuestra propia externalidad, que son las naciones del mundo en nosotros, es decir, las necesidades del cuerpo. Esa fuerza vendrá a todo Israel, hasta que las naciones del mundo dentro de nosotros reconozcan y admita el mérito de los grandes sabios de Israel sobre ellas, y los escuchen y los obedezcan.
Además, la internalidad de las naciones del mundo, los justos de las naciones del mundo, superará y someterá su externalidad, que son los destructores. Y la internalidad del mundo, también, que es Israel, se elevará en todo su mérito y virtud sobre la externalidad del mundo, que son las naciones. Entonces, todas las naciones del mundo reconocerán y admitirán el mérito de Israel sobre ellas. Y seguirán las palabras (Isaías 14, 2), “Y las personas los tomarán, y los llevarán a su lugar: y la casa de Israel los poseerá en la tierra del Señor”. Y además (Isaías 49, 22), “Y llevarán a tus hijos en sus brazos, y tus hijas serán llevadas sobre sus hombros”.
En cada nivel, todo depende de la correlación entre la internalidad y la externalidad y los niveles superiores determinan lo que sucederá en los niveles inferiores. Entonces cada uno de nosotros, es decir cualquiera que esté estudiando la sabiduría de la Cabalá y que pertenezca a “Israel”, es decir, a la categoría que aspira directo al Creador (Yashar El), determina cómo se desarrollarán las cosas al preferir la internalidad a la externalidad, al colocar el avance espiritual, el amor, la conexión, y el otorgamiento por encima de la parte externa en él, la cual está basada en el interés propio, en el éxito, el honor, un deseo de controlar a otros, etc. Este conflicto interno dentro de cada uno de nosotros y la manera en que se expresa en el grupo, determina hacia dónde va el mundo.
Pero si todo depende de nosotros, ¿para qué necesitamos la diseminación? El punto es que hoy todo el mundo necesita examinar la relación entre la internalidad y la externalidad. En cada grado, en cada nivel, cada uno debe tomar una decisión con respecto a esto y preferir la unificación, con el fin de unírsenos. Entonces “las naciones del mundo”, nuestros deseos egoístas soportarán la parte altruista que lleva al mundo hacia adelante.
Entonces, como ya hemos dicho, todo depende de la correlación entre la internalidad y la externalidad, entre el avance espiritual y los intereses corporales. Entonces una gran pregunta es: ¿Qué podemos hacer para que no haya más desastres? Tan difícil como puede parecer, debemos aceptar lo que dice Baal HaSulam: “No hay nadie más aparte de Él”, y “la ley está establecida y no puede ser transgredida”, y nadie puede influir en el avance del mundo, excepto aquellos que tienen acceso a la Luz que Reforma.
Entonces tenemos que admitir que somos responsables por las aflicciones del mundo y por los problemas que experimentamos. Esto es lo que dice Baal HaSulam: ya que Israel prefirió la externalidad por encima de la internalidad y no abrió la sabiduría de la Cabalá en el momento correcto, hasta este grado convocaron el holocausto sobre ellos…
(75749 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Abril del 2012, Día conmemorativo del Holocausto)
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